¿AMOR?

¿Amor?
El amor romántico es la herramienta mediante la cual se controla y se somete a las mujeres, en
los países desarrollados, donde no son propiedad de nadie.


Por “amor” las mujeres aguantamos insultos, violencia, desprecio, nos humillamos, nos
sacrificamos y perdemos nuestra dignidad.


Amamos de una manera patriarcal, amamos con desigualdad, nos han enseñado que el amor
de una mujer es un amor incondicional, abnegado, entregado, sometido y subyugado.


Los hombres también aman desde la desigualdad, tienen dos opciones o quieren desde arriba o
se someten. Los hombres se encuentran tranquilos mientras son amados. Los problemas vienen
cuando la mujer decide separarse, en ese momento algunos hombres reaccionan de manera
violenta contra la mujer que dicen amar.


Cuando el amor acaba, muchas mujeres en el mundo son castigadas, maltratadas y asesinadas.
La dependencia emocional no distingue de clases sociales, de etnias, de religiones ni de
orientaciones sexuales.


La violencia estructural es un componente de las sociedades desiguales, de ahí la importancia ,
de que el amor no se confunda con posesión. Es una necesidad social, que entendamos que el
amor se tiene que basar en el buen trato y en la igualdad. En las relaciones igualitarias las
diferencias nos valen para enriquecernos y no para someternos. Hay que empoderar a la mujer
para que no vivamos por y para el amor y hay que enseñar a los hombres como gestionar sus
emociones y que entiendan que son compañeras de vida. Lo económico y lo personal es
político, y la crisis acentúa el terror, con las tasas judiciales aprobadas en España, las mujeres
más humildes no tienen posibilidades de denunciar.


Es necesario un cambio político, social, cultural, económico y sentimental. El amor no debe
estar basado en la propiedad privada y la violencia no debe ser un solucionador de problemas.


Las leyes para erradicar la violencia contra las mujeres son muy importantes, pero tienen que ir
unidas a un cambio en las emociones y en los sentimientos, para eso, necesitamos cambiar
nuestra cultura y promover otros modelos amorosos que no estén basados en dominarnos o
someternos, otros modelos femeninos o masculinos que no estén basados en la fragilidad de
ellas o en la fortaleza de el.


Tania López González
(Movimientos Sociales y Feminismos del PCE de Rivas)

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